Acompañamiento Estratégico · Tu Wingman
Biomimética
Diario del Fundador
Autor: Stefan Esser
Hace unos días, mientras los astronautas de Artemis II volaban hacia la Luna, el piloto Victor Glover respondía a una pregunta de CBS News. No tenía nada preparado, pero dijo esto: «Ustedes nos hablan porque estamos en una nave espacial muy lejos de la Tierra. Pero vosotros estáis en una nave espacial llamada Tierra, creada para darnos un lugar donde vivir en el universo.»
Hoy es el Día de la Tierra. Y esa frase me parece el mejor punto de partida para la reflexión.
Cuando Glover comparó la Tierra con una nave, parecía poesía. Pero también era física.
En este momento, mientras lees esto, giras sobre el eje de la Tierra a 1.674 km/h en el ecuador. Al mismo tiempo, viajas con la Tierra alrededor del Sol a 107.000 km/h. Junto con el Sistema Solar, te desplazas alrededor del centro de la Vía Láctea a al menos 720.000 km/h.
Y la propia Vía Láctea, junto con su entorno cósmico, surca el universo a más de 2.100.000 km/h… ¿hacia dónde? Hacia una inmensa concentración de masa que los astrónomos llaman el Gran Atractor, a más de 200 millones de años luz.
«… ah, ok, genial… ¿me pasas la sal?»
No lo notas. No tienes que hacer nada para que ocurra. La nave funciona sola.
Lo que me impresiona de esa imagen no es la velocidad. Es todo lo que viene incluido en la nave y en el billete: agua, oxígeno, temperatura regulada, ciclos de nutrientes, sistemas de reciclaje, biodiversidad, polinizadores, suelos vivos. Nada de esto se fabrica fuera. Todo se produce y regenera aquí, sobre la misma nave, en un sistema cerrado de una complejidad exquisita.
La nave venía equipada para un viaje muy largo. Y sigue estándolo. El problema es que llevamos décadas consumiendo los recursos como si, de camino, fuésemos a encontrar una estación de repostaje.
La naturaleza lleva 3.800 millones de años perfeccionando cómo funciona esta nave. Los organismos que no lograron adaptarse, regenerarse y cerrar sus ciclos de recursos, desaparecieron. Los que sobrevivieron encontraron soluciones que funcionaban a largo plazo, sin generar residuos ni agotar el sistema.
Eso es biomimética: aprender DE la naturaleza, no sobre ella, para emular sus soluciones y resolver problemas humanos de forma más sostenible. Y algo más: un proceso que nos reconecta con el mundo no humano y nos recuerda que somos una especie entre millones, también con capacidad de diseñar condiciones que propicien la vida.
En biomimética existe un conjunto de principios que la naturaleza parece seguir de forma universal. Los llaman Life’s Principles: 26 patrones, agrupados en 6 bloques, que toda forma de vida integra para sobrevivir y prosperar en las condiciones de este planeta. No son una lista de buenas intenciones, sino estrategias probadas durante miles de millones de años, traducidas al lenguaje del diseño. Próximamente, un post dedicado solo a ellos.
La nave venía con instrucciones. Escritas en 3.800 millones de años de prueba y error. El problema no es que las instrucciones sean ilegibles. Es que apenas hemos empezado a leerlas.
El primer Día de la Tierra fue el 22 de abril de 1970. Lo impulsaron el senador estadounidense Gaylord Nelson y un joven activista llamado Denis Hayes, que lo organizaron deliberadamente para que cayera en la franja entre las vacaciones de primavera y los exámenes finales: el momento en que los estudiantes están en el campus pero con agenda aún libre. Ese día, veinte millones de personas salieron a las calles en Estados Unidos. En 1990, Hayes lo llevó a 141 países. No fue hasta 2009 que las Naciones Unidas lo reconocieron como Día Internacional. Hoy más de mil millones de personas lo celebran en 193 países.
El tema de este año es Our Power, Our Planet: el progreso medioambiental no depende de ningún gobierno ni de ninguna elección. Depende de lo que hacemos cada día, cada uno de nosotros, en el territorio donde vivimos y trabajamos.
Es un mensaje que resuena especialmente en el momento que estamos viviendo.
Hoy Create361 cumple dos años. Firmé los estatutos el 22 de abril de 2024, Día de la Tierra, y día siguiente al Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, como declaración de intenciones: un proyecto que existe para tender puentes entre la sabiduría de los ecosistemas y las tecnologías más potentes del presente, para un planeta y sociedades prósperos.
No sé todavía si lo que estoy construyendo tendrá el alcance que imagino. Lo que sí sé es que la convicción de partida sigue siendo la misma: el problema no es la falta de soluciones. Es la falta de conexiones.
La nave ya venía equipada. Con los mejores ingenieros que existen: 3.800 millones de años de evolución. Lo que nos falta es leer el manual con la atención que merece.
Si la naturaleza crea condiciones que conducen a la vida, ¿qué cambiaría en tu forma de trabajar si realmente leyeras el manual?
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Foto: NASA · «Thinking of You, Earth» · Artemis II, 4 de abril de 2026. El comandante Reid Wiseman observa la Tierra desde la ventana de la cápsula Orion, camino a la Luna. Al día siguiente, su compañero Victor Glover describiría esa misma Tierra como «una nave espacial creada para darnos un lugar donde vivir en el universo.»
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